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Las plagas en nuestras plantas de interior

Pulgon

Con la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas nuestras plantas se activan. Pero lo hacen también las plagas, que en estos momentos empiezan a campar a sus anchas.

El problema de las plagas desde luego es un motivo de preocupación para todos los amantes de las plantas, así que ya que estamos en plena época de plagas os hablaré de las más frecuentes, de cómo afectan a nuestras plantas de interior, de cómo reconocerlas y de cómo podemos tratarlas.

¿Qué tipos de plagas afectan más frecuentemente a nuestras plantas de interior?

Aunque existen infinidad de plagas, en este artículo vamos a ver las que afectan de manera más frecuente a nuestras plantas de interior.

  • La cochinilla algodonosa
  • El pulgón
  • La araña roja
  • Los trips
  • La mosca blanca

La cochinilla algodonosa

Plaga, cochinilla algodonosaAunque existen una gran variedad de cochinillas, la más habitual es la cochinilla algodonosa que es un insecto con forma ovalada y colores claros que está cubierto por una seda parecida al algodón. Ataca principalmente a las plantas que se encuentran más debilitadas.

Estos bichitos clavan un pico y succionan la savia y los jugos de las plantas para alimentarse. Además desprenden una especie de melaza que impregna las hojas y las deja pegajosas. Esta melaza favorece la aparición del hongo negrilla. Si no detectamos y tratamos a tiempo la cochinilla, además de favorecer la aparición de este hongo, veremos que las hojas empezarán a amarillear, se deformarán y se caerán.

El problema de esta plaga es que es difícil de detectar porque se instala en las zonas de la planta menos visibles; en el envés de las hojas y en los tallos. Si revisamos nuestras plantas semanalmente podremos detectarla a tiempo y será más fácil aplicar un tratamiento para eliminarla por completo.

Una de las principales causas de su aparición es la sequedad ambiental excesiva. Las calefacciones la favorecen, por lo que podremos prevenirla procurando mantener una cierta humedad ambiental colocando recipientes con agua en los radiadores para que el agua se evapore o también colocando humidificadores en la estancia.

Una vez hemos detectado e identificado la cochinilla tenemos varias opciones para tratarla.

Las 2 más ecológicas y menos agresivas con la planta son el alcohol y el jabón potásico.

Cuando la plaga no es muy grande, y si la hemos detectado a tiempo, podemos eliminarla pasando por encima un algodón o un paño impregnado en alcohol. Tenemos que procurar eliminar todos los bichitos y sus huevos, ya que con uno solo que quede este tendrá la capacidad de reproducirse y de volver a infectar la planta. También podemos aplicar un alcohol en espray pulverizando toda la planta.

Tendremos que revisar periódicamente la planta para asegurarnos de que la plaga ha desaparecido por completo.

El jabón potásico es otra opción. Funciona por contacto reblandeciendo la cutícula protectora de estos parásitos. Esta cutícula la utilizan además para respirar, de manera que el jabón termina provocándoles la asfixia. Otra de sus propiedades es que lava los residuos de melaza generados por estos insectos.

Lo mejor es que no es peligroso ni tóxico para el medio ambiente, ni para los humanos, ni para los animales, ni para otros insectos beneficiosos como pueden ser los polinizadores, aunque sí es muy efectivo con las plagas que queremos combatir.

El sistema de aplicación será mediante la pulverización. Lo aplicaremos 1 o 2 veces por semana hasta que acabemos con la cochinilla.

Podemos preparar nuestro espray de jabón potásico en casa o comprarlo. Yo os recomiendo hacerlo en casa ya que es muy sencillo de preparar y mucho más económico.

La última opción, pero también la menos ecológica, es utilizar un fitosanitario específico cuando la plaga es muy grande o resistente. Es mucho más agresivo aunque efectivo.

Para saber qué cantidad utilizar y con qué frecuencia, debemos seguir las indicaciones del fabricante.

Tenemos que tener en cuenta que los fitosanitarios tienen componentes tóxicos y pueden puede entrañar riesgos para los seres humanos, los animales y el medio ambiente.

Cualquiera de las opciones que elijamos no debemos utilizarla nunca si la planta va a estar expuesta al sol directo inmediatamente después de la aplicación. También debemos evitarla si la temperatura es muy elevada. Mejor realizar la aplicación a última hora de la tarde cuando el sol caiga y la temperatura baje un poco para evitar que las hojas puedan sufrir daños.

El pulgón

PulgonEl pulgón es otra de las plagas más frecuentes.

Son pequeños insectos con aspecto de grano de arroz que pueden ser verdes o negros. Actúan de la misma manera que las cochinillas absorbiendo la savia de las hojas y de los brotes más tiernos. Esto hace que la planta se debilite perdiendo su vigor y disminuyendo su crecimiento y floración.

Los pulgones segregan una sustancia pegajosa que atrae a las hormigas, de hecho muchas veces son las responsables de la trasmisión de la plaga de unas plantas a otras.

Los pulgones los podemos localizar en el envés de las hojas y en las yemas más tiernas de la planta.

El tratamiento ecológico más eficaz de nuevo es el jabón potásico.

También se ha comprobado que la aplicación de alcohol en espray es efectiva.

Por último si no conseguimos hacernos con la plaga se podrían utilizar fitosanitarios, pero ya hemos comentado que son tóxicos y solo debemos usarlos cuando la plaga es muy grande y resistente.

La araña roja

araña rojoa plagaLa araña roja es un pequeño ácaro muy difícil de ver a simple vista. Son unos minúsculos puntos rojos de 0,5 mm que devoran las células de la plantas dejando una mancha pálida que contrasta con el verde de alrededor. Debilita rápidamente a las plantas y el resultado final es que pueden llegar a perder las hojas después de deformarse y secarse, además de que puede verse afectado el crecimiento de la planta, puede disminuir su floración y también puede verse afectada la producción de frutos.

Las podemos localizar en el envés de las hojas. Si nos fijamos veremos la gran cantidad de telas de araña que forman para desplazarse de un lado a otro de la planta.

Como otras plagas, la de la araña roja se ve favorecida por el calor y la falta de humedad ambiental. Podemos evitar su aparición pulverizando las hojas de la planta con frecuencia.

Si ya aparecido, de nuevo la aplicación del jabón potásico puede ser una ecológica y efectiva solución.

El aceite de neem también funciona con numerosas plagas. Se puede utilizar solo o combinado con el jabón potásico para potenciar su efecto.

En el caso de esta plaga el azufre puede ser una buena opción ya que es un fantástico acaricida.

Los Tripstrips plaga

 

Otra plaga muy común es la de los trips.

Los trips son unos pequeños insectos alados, de color amarillo cuando son larvas y marrones cuando son adultos, que succionan la savia de las plantas. Cuando atacan estos insectos las hojas pierden su color verde original y aparecen tonos plateados o marrones grisáceos con unos puntitos negros que son los excrementos del trips. A los pocos días de sufrir el ataque las hojas se caen. A esto se suma que los trips pueden transmitir enfermedades graves por virus por lo que lo ideal sería prevenir esta plaga o en su defecto detectarla lo más pronto posible.

Como otras plagas se suelen ubicar principalmente en el envés de las hojas, aunque también los podemos encontrar en las flores y los frutos. Al tener alas se mueven con gran facilidad y se propagan de manera muy rápida a otras plantas.

Los trips impiden que las flores se abran del todo y estas quedan mustias. Si ataca los frutos también frena su desarrollo quedando más pequeños de lo normal.

Lo mejor ya hemos dicho que es la prevención, pero si se instalan en nuestras plantas una vez más el jabón potásico será uno de los productos más efectivos e inocuos para acabar con la plaga.

Conviene también utilizar aceite de neem para reforzar la acción del jabón potásico.

Si no conseguimos eliminar la plaga con estos remedios tendremos que recurrir a los fitosanitarios.

La mosca blanca

mosca blanca plagaOtra de las plagas más frecuentes que podemos encontrar es la de la mosca blanca. El calor y la humedad crean un microclima perfecto para que este insecto parasite una gran variedad de plantas.

Como todas las plagas de las que hemos hablado en este artículo, la mosca blanca pone sus huevos y se instala en el envés de las hojas, que es donde se siente más protegida y donde la hoja es más fácil de perforar. El aspecto es muy parecido al de la cochinilla algodonosa, pero podemos diferenciar una de otra porque en la infestación por mosca blanca, a parte de las “bolitas” recubiertas con seda algodonosa, se pueden apreciar unos pequeños caminitos blancos trazados que son las puestas de huevos de los adultos. Además si agitamos las hojas veremos que salen volando los ejemplares adultos, mosquitas muy pequeñitas de color blanco.

Los síntomas del ataque de la mosca blanca son muy parecidos a los de otras plagas como el pulgón o la cochinilla; encontramos decoloraciones en las hojas debido a la pérdida de clorofila. Si no tratamos esta plaga las hojas terminarán cubiertas de la melaza que segregan estos parásitos, retorciéndose, secándose y finalmente cayendo.

Igual que con otras plagas, la melaza de la que quedan recubiertas las hojas, atrae a otros insectos como las hormigas y hace que aparezca con más facilidad el hongo negrilla. Estos insectos pueden también trasmitir algunos virus que son extremadamente perjudiciales para la planta, llegando incluso a matarla en el caso de los ejemplares más jóvenes.

Como no hay tratamiento para los virus en las plantas, otra vez más lo mejor es la prevención, algo que conseguiremos observándolas frecuentemente.

Los tratamientos con jabón potásico o aceite de neem son una buena solución y además nos ayudarán a eliminar las larvas que puedan existir. Dejaremos una semana de descanso entre cada aplicación.

La opción más radical es la de los pesticidas, pero ya hemos comentado que siempre será la última que elegiremos para evitar sus nocivos efectos tóxicos.

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